Hace mucho calor
en la noche no refresca,
es imposible dormir.
La ciudad se paraliza
convertida en un gigantesco horno
las heladeras no dan a basto,
los cines están vacíos.
La sequía lleva meses,
la tierra se quiebra y cruje
el verde es un color ausente,
todo es amarillo y gris.
Se multiplican los incendios,
faltan brazos para apagarlos.
Los pastos están secos
los animales han perdido su elegancia.
Los hombres le piden a Dios
que les tienda una mano,
esto no es culpa de Él
sino de la inconciencia del hombre.
Galizio, Matias. 2009.
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